ELOGIO
A LOS LIBROS
Debo
ser bastante apasionado, porque creo que por los grandes y aparatosos libros de
la antigüedad deben correr ríos de sangre. Los relatos orales son los
primigenios libros de la Protohistoria del homo sapiens. Han pasado
milenios, desde que los libros se convirtieron en clarines de la Historia, de
los atavismos tribales del pasado. Quizás por eso me encantan las historias
pasadas. Los relatos de nuestros predecesores, de nuestros ancestros, nos
aportan conocimientos semióticos de su idiosincrasia humana. La crueldad y
doblez del individuo asocial es minimizada, apaciguada por los escribas de cada
siglo, de cada milenio que se va acumulando en la imaginación de lo poético y
de lo estrictamente riguroso. Las guerras santas son propaladas por los dioses
y sátrapas sanguinarios, que van exterminando culturas ya asentadas en sus
territorios. Pero el ave fénix siempre renace de sus coqueteos,
envolviendo con rigores a esas almas que cuidan y atesoran los libros que nos
enseñan la Historia y los avances de la verdadera Humanidad.
Diálogo
con un poeta
¿Te
imaginas un mundo sin libros?
sería
el caos sin receta lírica.
Tú
y yo amamos los libros,
nos
gustan como huelen,
nos
encantan las historias que narran,
exploran
nuevos mundos, primigenios lugares.
Los
libros son nuestros amigos,
compañeros
de alma culta y alegre.
Contienen
la historia de nuestras vidas
y
también los secretos del mundo.
¿Tú
sabes por qué los libros se parecen?
Porque
están encuadernados
con
la piel de su autor.
Amigo
poeta lee, escribe y vive
recuerda
que estar vivos
no
significa vivir…
Los
libros se escriben
con frases en letras de oro,
y
bellas palabras que salen
de
nuestros pájaros del sueño.
Vicente Muñoz Jiménez
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