Club de Letras UCA (Cádiz, Jerez de la Frontera y Algeciras)
Director: Profesor de la UCA Dr. José Antonio Hernández Guerrero
Coordinación del blog:
Antonio Díaz González
Ramón Luque Sánchez

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domingo, 20 de septiembre de 2026

MÁS ALLÁ DEL TIEMPO EN EL QUE VIVEN LOS VERSOS. Francisco Herrera López.

 

MÁS ALLÁ DEL TIEMPO EN EL QUE VIVEN LOS VERSOS

 

Francisco Herrera López

 

Como en las noches blancas

de finos arrullos y ácida cera

donde el amor aparece con nubes inciertas

para dejar en los labios la miel intensa

como las tardes sin prisas y olor a candela.

 

Los olvidos de aquellas rotas esquinas

durmieron sin verla

esperando que los versos hicieran el milagro de esconderla.

 

Dormían las noches y el naranjo en vela

se asomaba a la ventana sin que nadie la viera

presumía de bella en sus palabras desiertas

sus labios enteros decían algo que no entendía

¿seria esto un discurso de amor o de agonía?

o como arrancar cerezas de sus hojas perdidas.

 

En la tarde las olas bramaban sin que nadie lo impidiera

ocultando a los náufragos las noches enteras.

 

Cada mañana y tardes me hacia la pregunta

cuando llegará la hora que oiga su voz sin niebla

aunque no sea ella,

sé “ qué corto es el amor y que largo el olvido

me lo enseñó Neruda,

y aunque el amor aparezca detrás de una blanca estrella

como aparecen los sueños en las noches negras

y es tan inútil como una cárcel perpetua.                

 

 Agosto 2026

LO MÁS HERMOSO DEL FUTURO, ES EL PRESENTE. Francisco Herrera López

 

LO MÁS HERMOSO DEL FUTURO, ES EL PRESENTE

 

Francisco Herrera López


El presente es como tener una fuente

que constantemente mana una cierta felicidad

es andar un camino con nuestra mochila cargada

y no hay nada que depare más dicha que los deberes hechos

sin importarnos la edad o los compromisos por hacer

 

El futuro, siempre incierto, genera incertidumbres

miedos y hasta cierta miopía

es andar en esa cuerda floja que es la vida

donde hasta hoy era un acomodado confort

y nada asegura que seguiremos igual

aunque pensemos que es el camino señalado.

a veces en horas puede cambiar nuestra existencia

 

El presente, en cambio, es el espejo de cada mañana

mira nuestra belleza, aunque esté oculta

espejos a veces reflejan el alma o el corazón

una propia sonrisa para decirnos “me amo”

esa frase adecuada si queremos sernos útiles

esa que nunca nos van a decir los demás

nos dirán un ”te amo” que nos depara un infinito gozo

al despertarnos e ir al trabajo.

 

Junio 2026

Francisco Herrera López

jueves, 5 de marzo de 2026

EL FONDO DE LA CUESTIÓN. A Pedro Garfias. Poeta

 


EL FONDO DE LA CUESTIÓN

A Pedro Garfias. Poeta.

 

Francisco Herrera López

 

A veces, o muchas, andamos por las ramas,

no es cuestión de metáforas, no,

es quizás huir de lo correcto,

eso a veces duele.

 

Las metáforas que esconden miedos

como el hierro candente sin guante alguno,

sea con la vista o esperando a Godot

quedan quietas a gusto del lector.

 

El fondo de la cuestión, intuye

que ser valiente es no tener angustia

y ese fue el motivo de Garfias,

que vio tantas trincheras sangrientas

que tan solo con sus versos

podía ponerles bálsamo a sus ojos.


A JOAN MARGARIT. POETA.

 

A JOAN MARGARIT. POETA.

Francisco Herrera López

 

Entre el ayer y el mañana, con dos idiomas

como dos ramas del saber,

en cualquier cafetería

junto al café, liturgia y lágrimas.

 

La poesía hecha en el tiempo

a una Joana prematura

y un silencio solo de poemas,

como arrancar piedras a los oleajes,

llanto de un mar embravecido,

entrañas que nadie ve,

corazón que solo saben los peces

y quedara en el sentimiento esculpido.

 

Ayer y hoy, tu lengua y nuestra lengua

viajaron juntas de tu mano y corazón

y de tu inmensidad de poeta, para siempre.

 

21 de febrero, 5 años del adiós de Joan Margarit

 

 


 

 

 

 


lunes, 23 de febrero de 2026

Deseo del corazón

 

Deseo del corazón

 

¡Ojalá! que las rutinas se transformen en sorpresas

Que los enfados se tornen sonrisas

Que la tristeza se invierta en esperanza

Que tu cabeza y corazón no discutan

Que el infierno y paraíso que te habitan se unan

para hacer tu vida más llevadera. ¡Ojalá!


© I. Canales

Aceptación antinatural

 

Aceptación antinatural

¡Cuando el dolor desgarra!

 

Ante el profundo dolor que va apareciendo en distintos y escalonados borbotones, velados, enfurecidos en su erupción y expansión, donde la fuerza interna que une en sinergia cuerpo, mente y la parte sutil se va resquebrajando, donde los propios gigantes tectónicos están presentes y se hacen notar a través de los chasquidos intermitentes que impide la audición, donde el intelecto se nubla, apareciendo el voraz automatismo; sale a escena tu propia inercia que trabaja por ti, donde una materia esponjosa, casi opaca, se expande, presionando el cráneo y se adueña del espacio.

 

Y el escozor de la herida continúa llevándote al ahogo que a través de los suspiros te mantiene, donde el dolor asfixia en su lacerante estado.


©Isabel Canales

viernes, 9 de enero de 2026

ELOGIO A LOS LIBROS

 

ELOGIO A LOS LIBROS

Debo ser bastante apasionado, porque creo que por los grandes y aparatosos libros de la antigüedad deben correr ríos de sangre. Los relatos orales son los primigenios libros de la Protohistoria del homo sapiens. Han pasado milenios, desde que los libros se convirtieron en clarines de la Historia, de los atavismos tribales del pasado. Quizás por eso me encantan las historias pasadas. Los relatos de nuestros predecesores, de nuestros ancestros, nos aportan conocimientos semióticos de su idiosincrasia humana. La crueldad y doblez del individuo asocial es minimizada, apaciguada por los escribas de cada siglo, de cada milenio que se va acumulando en la imaginación de lo poético y de lo estrictamente riguroso. Las guerras santas son propaladas por los dioses y sátrapas sanguinarios, que van exterminando culturas ya asentadas en sus territorios. Pero el ave fénix siempre renace de sus coqueteos, envolviendo con rigores a esas almas que cuidan y atesoran los libros que nos enseñan la Historia y los avances de la verdadera Humanidad.

 


Diálogo con un poeta

¿Te imaginas un mundo sin libros?

sería el caos sin receta lírica.

Tú y yo amamos los libros,

nos gustan como huelen,

nos encantan las historias que narran,

exploran nuevos mundos, primigenios lugares.

Los libros son nuestros amigos,

compañeros de alma culta y alegre.

Contienen la historia de nuestras vidas

y también los secretos del mundo.

¿Tú sabes por qué los libros se parecen?

Porque están encuadernados

con la piel de su autor.

Amigo poeta lee, escribe y vive

recuerda que estar vivos

no significa vivir…

Los libros se escriben

 con frases en letras de oro,

y bellas palabras que salen

de nuestros pájaros del sueño.

 

                Vicente Muñoz Jiménez

CUATRO ESTROFAS NAVIDEÑAS

 

CUATRO ESTROFAS NAVIDEÑAS


 

Llega la fiesta NavideÑa

y de todo el mundo se adueÑa

Con ansiedad te evoca,

y debes atemperar tu boca.

 

La Navidad nos regala enseÑas,

y nos seduce a todos con amor,

y a querernos todo el año con primor,

y no sólo en las fiestas NavideÑas.

 

Déjate atrapar por el espíritu que domeÑa

y que tu amor sea tu reseÑa.

¡Deja la ira!, que es hora de amar,

una melodía alegre debe sonar.

 

¡Vamos!, déjate llevar y sueÑa,

que esta fiesta es tu contraseÑa

y todos los años te anima

a querer a esa blanca cigüeÑa.

 

 

***

             Vicente Muñoz Jiménez

 

miércoles, 15 de octubre de 2025

La Polilla, de Isabel Canales

 

La Polilla

 

Como palomilla en vuelo,

me deslicé en tu armario,

me instalé por añoranza,

sin dañar tu suave ropa,

la que guarece y arropa,

ante el frío y su amenaza.

 

La ternura en el recuerdo,

de tu pérdida extrañada,

cuando el destino me pone,

el candil frente a la cara.

 

Sin romper lo que venero,

el destino suave avanza,

me invita a mirar profundo,

sin cegarme la esperanza.

 

Asoma lo adormitado,

su sombra me alumbra,

la terneza va reptando,

el respeto sabio encumbra,

y el anhelo, llama asustado.

 

             Isabel Canales (10-2025)

La Recoleta, de Isabel Canales Martínez

 

“La Recoleta”

 

Llegué a Buenos Aires; iba a visitar a unos amigos que trabajaban en el teatro: Darío era dramaturgo y Stella, actriz. Me recogieron en el aeropuerto y, durante el camino, me explicaron: se ausentarían por dos días porque estaban terminando la temporada fuera de Buenos Aires. Llegamos al portal, subimos al piso, me enseñaron la casa, me asignaron una habitación, entregaron las llaves y se marcharon, no sin antes insistir: "Veas lo que veas, sigue tu ritmo como si nada pasara". Me quedaba sola en una casa desconocida, y cierta inseguridad. Salí a dar un paseo por la ciudad. Estaba en La Recoleta, un barrio precioso con parques, librerías y alguna cafetería con restauración. Al volver, llegué cansada, opté por relajarme en el jacuzzi; mientras estaba tumbada, me pareció ver una sombra negra. Asustada, me fui directamente a dormir. Dormí de forma intermitente. Por la mañana me dirigí a la cocina, donde había una bandeja preparada con vajilla y alimentos. Mientras elegía, volví a ver a la figura de negro, una mujer mayor con moño canoso. La inquietud aumentó. Desayuné en el comedor y, de nuevo, sentí su presencia. Terminé de desayunar, me preparé y salí hacia el puerto, a La Boca.

 

A media tarde, regresé al piso. Sonó el teléfono, pero no lo descolgué. Me fui a la habitación a consultar en los mapas mi recorrido. Oí ruidos en la casa. Quedé inmóvil en el sillón, mirando hacia la puerta, sintiendo que alguien estaba detrás, a punto de entrar. Sentí cómo el miedo se apoderaba de mí, cerré con pestillo y me encerré en la habitación a leer, hasta la mañana siguiente. Decidí tratar de ignorar cualquier situación estresante, pero la ansiedad seguía allí: taquicardia, sudoración, una sensación de desasosiego que no me abandonaba.

 

Durante el desayuno en la cocina, ocurrió lo mismo que el día anterior. Intenté no prestarle atención. Sonó el ascensor que daba al pasillo. Escuché a mis amigos, notaron mi nerviosismo, brevemente les informé, fuimos a la cocina; emitieron un nombre y la presencia apareció. La presencia, sin emitir sonido alguno, ayudó a los propietarios, retirando las maletas y se marchó. La presentaron como la mujer del conserje que trabajaba allí. Cogidos por los hombros entre risas, nos fuimos al salón a tomar un café.


Isabel Canales Martínez

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