Club de Letras UCA (Cádiz, Jerez de la Frontera y Algeciras)
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martes, 7 de julio de 2020

Esplendor




Esplendor            

Inspirado en Catulo “el pajarito muerto”.

 

A vosotros que sois mis amigos y mis cómplices poéticos, os quiero contar que si bien, se ensañaron con nuestro hermano hasta quitarle la vida, que tanto le gustaba cantar y deleitar con el piano, que se encargaba de los verdes con sus emociones y difundió las canciones alegres que los niños cantaban cuando salían de la escuela, que nos emocionó con historias de pasión desmedida por la libertad, tan reales como universales y que juró dedicar su vida al arte y a la diversidad,… una fuerte corriente de aire limpio, eleva su voz difuminándola como un paraguas por nuestras neuronas por todo el mundo.

Resuenan sus melodías más allá de lo audible; marca un lazo transparente de pasos por donde hacernos únicos; inunda el instante al ser entendido:

“-Contad mi triste historia a los niños que pasen ¡Yo soy la Libertad porque el amor lo quiso!

-Yo era…  ¡Oh fauce maravillosa la del ciprés y su sombra!... Yo fui… la luna estaba de broma diciendo que era una rosa…pero no soy…ante una vidriera rota coso mi lirica ropa.

-Mañana te escribiré una carta con verso y demás golondrinas…”

Así pues, contaros, a vosotros de palabras sensibles, que sus metáforas han sellado lo que quiso decirnos haciéndolo permanente en nosotros que lo leemos.

 

Josefina Núñez Montoya

 

 

 


lunes, 8 de junio de 2020

Catulo. El pajarito muerto



Poemas, 3

Llorad, oh Venus y Cupidos, todos
cuantos tenéis un corazón sensible.
Ha muerto el pajarito de mi amada.
Hacía las delicias de mi amada,
que lo quería más que a sus pupilas.

Era como la miel, y estaba siempre
como una niña con su propia madre:
no se alejaba nunca de sus brazos,
sino que, retozando acá y allá,
sólo a su dueña sin cesar piaba.

Y ahora va por caminos tenebrosos,
a la región de donde nadie vuelve.
Malditas seáis, negras tinieblas de Orco,
que devoráis todas las cosas bellas.
¡Me arrebatáis un pájaro tan tierno!

¡Ay, qué desdicha, pobrecito pájaro!
Por ti se inflaman y se ponen rojos
de llanto los ojitos de mi amada.

Traducción de Esteban Torre



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