Club de Letras UCA (Cádiz, Jerez de la Frontera y Algeciras)
Director: Profesor de la UCA Dr. José Antonio Hernández Guerrero
Coordinación del blog:
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sábado, 21 de abril de 2018

Si quieres



Si quieres saber de la luna, escucha la voz de los árboles.
Si quieres hacer reír y saltar y soltar una lagrimita a la luna, cuéntale un cuento
de niñas rebeldes.
Pero si lo que quieres es romper el reflejo de la luna,
busca un lago lleno de errores.

Si quieres oír a la luna, acerca tu oído a una antorcha.
Si quieres ver la luna, mira a los ojos del lobo.
Pero si lo que quieres es sentirla,
roza el aleteo de una mariposa.

Si quieres bailar con la luna, vístete de petirrojo.
Si quieres que la luna se quede, háblale con las palabras que lamen las heridas.
Pero si lo que quieres es alcanzarla,
mírala
hasta que tus manos
suspiren por tus ojos.


Juan Carlos Canto Manteca                                                                              



miércoles, 21 de marzo de 2018

La Realidad vs lo Real


¿Si la palabra es con la que alimentamos la razón, podríamos tener claro que es un concepto -la palabra- de la mente?

¿Si el silencio es con lo que entramos en comunión con la otra, podríamos decir que estamos ante una revelación -el silencio- del ser?



Cuestiones que me surgen de leer “El Arte de Callar” -de José Antonio Hernández Guerrero, Biblioteca Virtual Cervantes- Y me brota una reflexión entre el tándem que forman “la palabra y el silencio” para conseguir una comunicación completa y esmerada con la otra y con el entorno. Utilizando la palabra justa y acompañándola de proporcionados y convenientes silencios conseguiremos una comunicación autentica, siempre y cuando la persona, otro ser o el entorno estén en sintonía con nuestro nivel de expresión y códigos del mensaje.




La REALIDAD vs Lo REAL

Y al octavo día, Dios nombró el Silencio



Los seres humanos hemos sido abstraídos de lo real para ser cautivos de la realidad y las rejas de esta prisión son el lenguaje de las palabras. En la realidad reducimos el mundo y lo asumimos mediante la palabra. Es el lenguaje de la obviedad, un mensaje que necesita de muchas palabras, frente al silencio que se vale de espacios cósmicos en blanco para la observación y la escucha. Cuando el silencio invade el lenguaje hablado, cortocircuita las palabras, colonizándolas con lo real. El silencio busca las zonas cenicientas del habla para procurar que las semillas de las palabras crezcan. Con este lenguaje del silencio, se incita -al lenguaraz- en la búsqueda de la sensación del chispazo, para que genere grietas en su realidad, que le enfoquen hacia lo real. El silencio, es pues, la herramienta “transpalabras” con la que confrontamos y con la que expresamos aquello que trasciende al babel de las palabras. Ya que es necesario romper con el uso de un lenguaje libertino de las palabras, permitiendo que el silencio fluya en nosotras y nos guie, para enmendar nuestra visión del cosmos y, reparar en lo real.


Juan Carlos Canto Manteca


lunes, 5 de febrero de 2018

Soledad de los vacíos interiores

La soledad, desde la aurora de la personalidad, se muestra como una constelación cuya principal cualidad es su intransferibilidad. La soledad, una de las experiencias humanas más complejas, junto al dolor. Podemos afirmar que las soledades han colonizado el universo humano.

La soledades emocionales. Soledad triste. Melancólica. Nostálgica. Cansada. Indolente. Aburrida. De la quietud y el reposo. La soledad alegre. Grata. Esperanzadora. Enriquecedora. La soledad dolorosa. Atormentada. Desolada. Trágica. Por sentirse abandonada, incapacitada para la reconciliación. Soledad amarga, como fin de pepino, la de clausura o destierro.

La soledad de los vacíos interiores. La soledad en la locura, donde existe el tiempo de todas las incertidumbres. ¿Cómo acercarnos a ella sin que nos afecte plenamente el ser? Hay una soledad que te espera y te visita. La soledad impuesta por un freno: la enfermedad. Y es entonces que dices: “la soledad me buscó de una manera que no se la deseo a nadie”. También como síntoma, como camino. Cuando la persona busca y pide autenticidad en el acompañamiento. Una soledad como castigo, como desorden -cuando de mi boca brota un lamento, ¡estoy sola!-   . Hay, una soledad de todos los tiempos. Penamos multiplicidad de soledades, como ahora en las redes. Está la benéfica, que es buscada y encontrada. La necesaria y a veces estéril. La soledad del espectador y la del que habla en público. Soledades estéticas y escénicas. La del juez -cuánta soledad en la indefensión, también- La soledad del poder. Soledades pobladas de olvidos y de recuerdos, otras.  Soledades complejas, como la soledad creadora y madre de la belleza. Y, la soledad de la naturaleza, una soledad cósmica.

Y yo les pregunto ¿A qué huele la soledad?

     

       Juan Carlos Canto Manteca
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