Club de Letras UCA (Cádiz, Jerez de la Frontera y Algeciras)
Director: Profesor de la UCA Dr. José Antonio Hernández Guerrero
Coordinación del blog:
Antonio Díaz González
Ramón Luque Sánchez

Contacto y envío de textos:
clubdeletras.uca@gmail.com


domingo, 18 de marzo de 2018

Nº 31 de la Revista Specvlum


Estimadas amigas y estimados amigos, me alegra mucho comunicaros que ya ha sido publicada la revista número 31 de nuestra revista Specvlum.

Os dejo el enlace y os doy la enhorabuena.

Un saludo afectuoso, M. Luisa Niebla.






El rencor como arma política





Entre los problemas más graves que la sociedad española tiene planteados en la actualidad destaca, a mi juicio, la creciente extensión y la progresiva intensidad que está alcanzando el rencor, un virus letal que, alimentado por los discursos crispados de los responsables políticos y amplificado por la megafonía de los medios de comunicación, infesta el clima de convivencia ciudadana. Lo peor de esta grave epidemia social es la rapidez con la que se propaga y, sobre todo, las nefastas consecuencias que arrastra en los diferentes ámbitos de la vida individual y colectiva de muchos de nuestros conciudadanos.

Tengo la impresión de que, aunque esta inquina reconcentrada, que se expresa mediante el violento lanzamiento de insultos, tiene a veces su origen en la estructura defectuosa de unas personalidades que están cimentadas sobre un fondo de resentimiento acumulado por unos fracasos personales mal digeridos; en otros casos, esta tirria tan enfermiza se explica por la desproporción que existe entre la mediocridad moral de quienes, eventualmente, han venido a más, y el excesivo volumen de su descomunal ego. Es lamentable -y cómico- comprobar cómo la altísima opinión que algunos tienen de sí mismos contrasta violentamente con la zafiedad de la que hacen gala cuando se refieren a sus adversarios.

Algunos columnistas opinan que este comportamiento tan agresivo de los que están permanentemente insultando es la plasmación de un plan minuciosamente calculado a partir de unas convicciones ideológicas derivadas de una incorrecta interpretación de una noción que, durante la primera mitad del siglo pasado, sirvió de clave interpretativa, de pauta orientadora y de consigna incitadora de las propuestas políticas de diferentes signos. Me refiero al concepto de “lucha” que, de manera errónea, se usa como sinónimo de “violencia”.

No censuro, en esta ocasión, a la fuerza de resistencia que, de manera inevitable, hemos de ejercer en las situaciones de opresión, de falta de libertad, de atropello de los derechos humanos. Ya sé que, en los regímenes de dictadura, resultaba insuficiente recurrir a la justicia, a la negociación o a la denuncia pública. Me refiero a esa otra violencia verbal que algunos piensan que es una propiedad inherente de los debates políticos, a esos ataques despiadados que, más que rebatir unas propuestas, pretenden herir las partes más sensibles y dignas de sus defensores. Me fijo sobre todo en las intervenciones de los líderes en los parlamentos y en los medios de comunicación. Fíjense no sólo en las frases insultantes que se entrecruzan, sino también en las expresiones de sus rostros y hasta en los gestos de sus brazos.

¿Es posible que muchos políticos de izquierda o de derecha sigan pensando que, para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos a los que ellos representan, para lograr que reine la justicia, la solidaridad, la igualdad, la libertad y la paz, es necesario debilitar o aniquilar al adversario? ¿Por eso disparan balas que, aunque no sean de pólvora, sí están impulsadas por la fuerza destructora del odio y dirigidas por la violencia incontrolable del rencor? ¿Por eso gritan de una manera tan desaforada, por eso insultan, injurian, exageran y ridiculizan? ¿Por eso el Gobierno acusa a la oposición de ser la causante de todos los males y, por eso, la oposición señala al Gobierno como el responsable de todos los problemas? ¿No les llama la atención que hasta el mismísimo Alfonso Guerra se sienta escandalizado por el nivel de agresividad que, en la actualidad, están alcanzando los insultos que mutuamente se dirigen los políticos?


          José Antonio Hernández Guerrero

jueves, 8 de marzo de 2018

Nuevo encuentro Club de Letras 16 de marzo

Estimadas compañeras y compañeros del Club de Letras:
Pedro Castilla, nuestro coordinador en Cádiz, nos convoca a un nuevo encuentro con las Letras -y también entre nosotros- el próximo viernes 16 de marzo, a las 18.00 horas, en nuestro espacio habitual del aulario "La Bomba", de Cádiz, con el siguiente Orden del Día:

1. Minuto de silencio.
2. Clase teórica a cargo de José Antonio Hernández Guerrero.
3. Debate sobre el capítulo 1 del libro "El arte de callar" (os rogamos que leáis previamente la Introducción y el propio capítulo 1. En pasados encuentros hemos repartido ejemplares en papel de este texto, pero podéis encontrarlo también en la Biblioteca virtual Miguel de Cervantes, en el siguiente enlace: http://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmcsn0v5


1. Lectura de artículos propios, siguiendo escrupulosamente la ya conocida premisa de la brevedad para permitir la participación de todos.
2. Información sobre la actividad del Club de Letras en otras localidades.
3. Ruegos y preguntas.

Esperamos encontraros de nuevo en esa fecha, y hasta entonces, un fuerte abrazo,


Agustín Fernández Reyes.

martes, 6 de marzo de 2018

Voy a entregarlo todo




Voy a entregarlo todo
a quien desee
a quien le antoje
a quien merodee mi parral
a quien ahonde en mis ideas
a quien tienda la mano al sobrio
a quien desee caminar.

Voy a entregarlo todo
como se entrega la dama a su joven amante
en sumisas tardes de verano
con miedos y cansancios
entre anhelos y reparos
con gritos y silencios
entre suspiros y gemidos.

A quien se anote en la lista gris
y arrastre fútiles pecados
daré mis pesadillas y angustias.

A quien se anote en la lista gris
y rebalse de cordura juiciosa
daré mis últimas gotas de soberbia enternecida
que aún conservo.
A quien se anote en la lista gris
y manifieste gala de notoria moralidad concupiscente
daré mis últimos poemas
para leer junto al pastel de fresa
en tardes lluviosas de domingo.

A quien acuda a la lista gris
con marcadas falencias genéticas
y una decadente manera de pensar
daré mis bien cuidadas llagas
—que aún me agobian—
que son la secuela del contagio de «Treponema pallidum»
fruto de mis viejas andanzas rutinarias por los sombríos bares de la urbe
en la infructuosa búsqueda de una prostituta a quien amar
para envenenar mis células con vino fermentado
por los siglos de los siglos.

Voy a entregarlo todo
estoy dispuesto al mejor postor
para el que resista la pesada cruz de mis versos
para el que apetezca morir en un infierno
para el que desee ahogarse en un gotero.

Doy un «basta ya» al mundo
entregaré todo en este instante
para siempre.


                         Edgardo Benítez


lunes, 5 de marzo de 2018

La Caleta tras el temporal



Su mar ha cambiado de trajes azules
por colores que tiemblan;
aunque sus olas vuelven a su cadencia
monorrítmica y suave.
Cansada de su jaula rocosa
y sus guardianes de sillares,
ha derribado el puente,
ha desanclado barcas
y se ha hecho tan grande
que temimos que desapareciera.
Su furia alcanzó el tamaño
de su significado interminable.
Su libertad de ser y dejar de ser
sin sobrepasarse de sí misma
me hace entender su embrujo.


                  Moni Galindo

domingo, 4 de marzo de 2018

La lealtad




           
                La lealtad no es el bien supremo ni la virtud soberana

                                                      
Me resulta llamativa la machacona reiteración con la que los líderes de muchas instituciones exigen a sus respectivos miembros una “inquebrantable lealtad” y, en consecuencia, los continuas quejas que profieren sobre las “ingratas deslealtades”que, pacientemente, ellos - los líderes - sufren. Si analizamos detenidamente sus declaraciones llegamos a la conclusión de que la lealtad constituye para ellos el bien supremo y la virtud soberana, o bien que, por el contrario, es sólo una fórmula vacía o un mero procedimiento retórico. Es posible que, en la mayoría de los casos, olviden que esta virtud humana es la expresión y el resumen de una serie de valores morales que no suelen defender con la misma contundencia. No deberían perder de vista que la lealtad se apoya en la confianza mutua, en el respeto escrupuloso de todos -gobernantes y ciudadanos- a las reglas de juego. Algunos, incluso, llegan a pensar que los “súbditos”, aunque tropiecen con dificultades, no le fallarán a ellos en los asuntos fundamentales ni siquiera en las decisiones caprichosas.

¿Qué nivel de lealtad puede haber cuando existe desconfianza mutua, recelos, se ocultan informaciones y se acusan mutuamente de mentir? Por otro lado hemos de tener también claro que, aunque es cierto que la lealtad -la voluntad sincera de responder a la palabra dada y de cumplir con los compromisos adquiridos- es una exigencia básica en las relaciones profesionales e incluso familiares, también es verdad que, en la práctica, esta obligación ética posee diferentes niveles de observancia, dependiendo de unos condicionantes y de unos límites que pueden hacerla imposible. Quiero decir que no es una virtud suprema, sino que puede estar condicionada e incluso impedida por diferentes circunstancias adversas.

No se podría ofrecer ni exigir lealtad para, por ejemplo, conculcar los derechos humanos, para impedir el ejercicio de la plena libertad individual, para engañar a los ciudadanos, para cometer injusticias o para insultar al adversario. La lealtad exige la colaboración en la defensa de los asuntos de interés común pero, en ocasiones, la mejor colaboración la ofrecemos denunciando los errores del interlocutor, realizando una crítica rigurosa a las posibles arbitrariedades y advirtiendo de los peligros de sus decisiones. 

A veces, los dirigentes que exigen lealtad, en realidad están obligando a la obediencia ciega, a la docilidad pasiva a sus caprichos o a la sumisión plena a su omnímoda voluntad. Por eso hemos de distinguir entre la lealtad a unos compromisos libremente contraídos y la fidelidad a una persona: ser leal no es cumplir incondicionalmente la voluntad del superior, no es secundar sus deseos ni entregarse a sus caprichos. Con la misma fuerza que decimos que, para que funcione la sociedad, hemos de respetar los pactos y cumplir las promesas, hemos de aceptar que los pactos se pueden replantear y las promesas se deben revisar cuando las circunstancias han cambiado de una manera sustancial. Todos estamos convencidos de que, en esencia, los dirigentes buscan el bien común y que, al mismo tiempo, persiguen sus propios intereses. Creo que el entendimiento entre las personas que integran las diferentes instituciones, políticas, sociales, religiosas y culturales será difícil mientras que no aceptemos todos, en la teoría y en la práctica, que esas agrupaciones -todas- son meros instrumentos para proporcionar bienestar al conjunto y a cada uno de los ciudadanos.


   José Antonio Hernández

sábado, 3 de marzo de 2018

Elegir





Volveré a resurgir de mi propia ruina.
De mis restos emergeré andamio:
construiré la morada que soy
sin más amalgama que la luz
que parpadea en mis adentros.
Es ahora, después de un día
de total sismo...

Arena nueva y piedra
fértiles para empezar
en el hogar que estoy
porque supe elegir.


         ©Maritxé Abad i Bueno

viernes, 2 de marzo de 2018

Presente malgastado


                                                
     Le he enseñado a jugar al ajedrez. Tiene siete añitos. Como de costumbre, él abre la partida. Y como siempre, lleno de ilusión y esperanza por triunfar, me dice: “Abuelo, hoy te voy a ganar”. Le miro a su radiante carita y me digo: “La cara no es el espejo, es el alma”; plena de inocencia, rebosante de confianza, mirada transparente, palabras de verdad, pureza de pensamientos, ganas de vivir la vida y saborear cada momento sin necesidad de ambiciones materiales ni artificios; solo le basta un alegre amigo que le acompañe en sus sueños y juegos de nobles fantasías.

     Absorto en mis reflexiones, muevo pero no juego. Continuo mirándole, ¡Dios mío! ¿Qué futuro le vamos a dejar?, ¿Qué mundo heredará?, ¿En qué momento comenzará a traspasar la frontera, donde abandone esos inmaculados valores infantiles y vaya asumiendo algunas maldades de los adultos? Me invade la zozobra por el devenir de mi nieto y, quizás, por el de otros muchos más.

     ¡Abuelo, jaque mate! Su vocecita exultante de alegría me devuelve a la realidad. No puede ser, el mate Pastor que le enseñé la pasada semana había acabado con mis angustias… Él, tan lleno de futuro, me había ganado, además, el presente. Yo, sin apenas futuro, había perdido también el momento.

      
       Pedro Castilla Madriñán

Un día después. A mi amigo Rafael.




Hay días que nacen dormidos, silenciosos
no hay cielo azul, ni pájaros revoloteando
las gentes, silencios compartidos
arboles callados, con leves movimientos.
allí, de un estado emocional pasamos a
un dolor profundo, a la incredulidad
es incrédulo pensar, creer que la vida es humo
que nada retiene a nadie, que como el viento
que no tiene dueño llega y se va.
No tiene perdón de los sentidos, ni de las voces
llega en una amalgama de colores neutros
infalibles, desgarrados y vigorosos.

Allí, sin remedios, sin mañana, solo el ayer
delata nuestro dolor, nuestras lágrimas
impuros deseos de creer lo increíble
¿Puede marcharse sin más un ser humano?
no hay despedidas, porque los recuerdos lo evitan
llegan como un remolino, envueltos en desamparos
decir adiós es un protocolo, que no sabes por qué
¿Adiós a quién? ¿al amigo?
¿Decir adiós al tesoro de la amistad?,¿al afecto? ¿A los recuerdos?
¿Y cómo lo digiere la memoria? si es palacio permanente
una corriente siempre dando vueltas alrededor de un circuito
una fábula sin principio ni fin, torpe en protocolos
y, sin embargo, nos corroen silencios que no sabemos responder.

Allí, hoy, lo que parece mentira es verdad
tan imposible como agarrar un hierro candente,
moldearlo a nuestro antojo sin martillo, con palabras emocionadas
y ese hierro no es dúctil; es hechos consumados, irreversibles.
Allí, amigo, no quedaron adioses, porque ante ese imposible adiós,
hay un remanso de recuerdos, de cariño y sabios consejos
un ayer que, será mañana, que no borrará el tiempo
porque somos nuestros hechos, nuestro amor
nuestras palabras sin que la enturbien los egoísmos.
Somos nuestra transparencia, nuestra ética y nuestra verdad
y ante ese patrimonio elaborado en nuestra vida
sin quizás pretenderlo, somos como somos. sea posiblemente
la verdadera herencia a los demás y sus sensibilidades,
nadie sabe, que será de ese mañana
cuando deje nuestro corazón de latir.


Francisco Herrera López. Febrero 2018.

El Tiempo




Huidizo tiempo
¡cuanto más te quiero aprisionar
más deprisa te escapas! ¿Por qué huyes?

Aún no has curado mis heridas del alma.
Paso sobre ti de puntillas
no pretendo asustarte
sólo quiero apresarte un instante
para gozar de un momento tan grato como efímero.

Déjame grabar en mi mente
imágenes placenteras
de personas para mí muy queridas.

Concédeme solamente
encontrar ratitos de reflexión,
de paz interior, de diálogo conmigo misma para llenar así
mi espacio vital de una alegría reposada y reconfortante.



                  Rosa Marrufo García


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