Club de Letras UCA (Cádiz, Jerez de la Frontera y Algeciras)
Director: Profesor de la UCA Dr. José Antonio Hernández Guerrero
Coordinación del blog:
Antonio Díaz González
Ramón Luque Sánchez

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jueves, 5 de marzo de 2026

EL FONDO DE LA CUESTIÓN. A Pedro Garfias. Poeta

 


EL FONDO DE LA CUESTIÓN

A Pedro Garfias. Poeta.

 

Francisco Herrera López

 

A veces, o muchas, andamos por las ramas,

no es cuestión de metáforas, no,

es quizás huir de lo correcto,

eso a veces duele.

 

Las metáforas que esconden miedos

como el hierro candente sin guante alguno,

sea con la vista o esperando a Godot

quedan quietas a gusto del lector.

 

El fondo de la cuestión, intuye

que ser valiente es no tener angustia

y ese fue el motivo de Garfias,

que vio tantas trincheras sangrientas

que tan solo con sus versos

podía ponerles bálsamo a sus ojos.


A JOAN MARGARIT. POETA.

 

A JOAN MARGARIT. POETA.

Francisco Herrera López

 

Entre el ayer y el mañana, con dos idiomas

como dos ramas del saber,

en cualquier cafetería

junto al café, liturgia y lágrimas.

 

La poesía hecha en el tiempo

a una Joana prematura

y un silencio solo de poemas,

como arrancar piedras a los oleajes,

llanto de un mar embravecido,

entrañas que nadie ve,

corazón que solo saben los peces

y quedara en el sentimiento esculpido.

 

Ayer y hoy, tu lengua y nuestra lengua

viajaron juntas de tu mano y corazón

y de tu inmensidad de poeta, para siempre.

 

21 de febrero, 5 años del adiós de Joan Margarit

 

 


 

 

 

 


lunes, 23 de febrero de 2026

Deseo del corazón

 

Deseo del corazón

 

¡Ojalá! que las rutinas se transformen en sorpresas

Que los enfados se tornen sonrisas

Que la tristeza se invierta en esperanza

Que tu cabeza y corazón no discutan

Que el infierno y paraíso que te habitan se unan

para hacer tu vida más llevadera. ¡Ojalá!


© I. Canales

Aceptación antinatural

 

Aceptación antinatural

¡Cuando el dolor desgarra!

 

Ante el profundo dolor que va apareciendo en distintos y escalonados borbotones, velados, enfurecidos en su erupción y expansión, donde la fuerza interna que une en sinergia cuerpo, mente y la parte sutil se va resquebrajando, donde los propios gigantes tectónicos están presentes y se hacen notar a través de los chasquidos intermitentes que impide la audición, donde el intelecto se nubla, apareciendo el voraz automatismo; sale a escena tu propia inercia que trabaja por ti, donde una materia esponjosa, casi opaca, se expande, presionando el cráneo y se adueña del espacio.

 

Y el escozor de la herida continúa llevándote al ahogo que a través de los suspiros te mantiene, donde el dolor asfixia en su lacerante estado.


©Isabel Canales

viernes, 9 de enero de 2026

ELOGIO A LOS LIBROS

 

ELOGIO A LOS LIBROS

Debo ser bastante apasionado, porque creo que por los grandes y aparatosos libros de la antigüedad deben correr ríos de sangre. Los relatos orales son los primigenios libros de la Protohistoria del homo sapiens. Han pasado milenios, desde que los libros se convirtieron en clarines de la Historia, de los atavismos tribales del pasado. Quizás por eso me encantan las historias pasadas. Los relatos de nuestros predecesores, de nuestros ancestros, nos aportan conocimientos semióticos de su idiosincrasia humana. La crueldad y doblez del individuo asocial es minimizada, apaciguada por los escribas de cada siglo, de cada milenio que se va acumulando en la imaginación de lo poético y de lo estrictamente riguroso. Las guerras santas son propaladas por los dioses y sátrapas sanguinarios, que van exterminando culturas ya asentadas en sus territorios. Pero el ave fénix siempre renace de sus coqueteos, envolviendo con rigores a esas almas que cuidan y atesoran los libros que nos enseñan la Historia y los avances de la verdadera Humanidad.

 


Diálogo con un poeta

¿Te imaginas un mundo sin libros?

sería el caos sin receta lírica.

Tú y yo amamos los libros,

nos gustan como huelen,

nos encantan las historias que narran,

exploran nuevos mundos, primigenios lugares.

Los libros son nuestros amigos,

compañeros de alma culta y alegre.

Contienen la historia de nuestras vidas

y también los secretos del mundo.

¿Tú sabes por qué los libros se parecen?

Porque están encuadernados

con la piel de su autor.

Amigo poeta lee, escribe y vive

recuerda que estar vivos

no significa vivir…

Los libros se escriben

 con frases en letras de oro,

y bellas palabras que salen

de nuestros pájaros del sueño.

 

                Vicente Muñoz Jiménez

CUATRO ESTROFAS NAVIDEÑAS

 

CUATRO ESTROFAS NAVIDEÑAS


 

Llega la fiesta NavideÑa

y de todo el mundo se adueÑa

Con ansiedad te evoca,

y debes atemperar tu boca.

 

La Navidad nos regala enseÑas,

y nos seduce a todos con amor,

y a querernos todo el año con primor,

y no sólo en las fiestas NavideÑas.

 

Déjate atrapar por el espíritu que domeÑa

y que tu amor sea tu reseÑa.

¡Deja la ira!, que es hora de amar,

una melodía alegre debe sonar.

 

¡Vamos!, déjate llevar y sueÑa,

que esta fiesta es tu contraseÑa

y todos los años te anima

a querer a esa blanca cigüeÑa.

 

 

***

             Vicente Muñoz Jiménez

 

miércoles, 15 de octubre de 2025

La Polilla, de Isabel Canales

 

La Polilla

 

Como palomilla en vuelo,

me deslicé en tu armario,

me instalé por añoranza,

sin dañar tu suave ropa,

la que guarece y arropa,

ante el frío y su amenaza.

 

La ternura en el recuerdo,

de tu pérdida extrañada,

cuando el destino me pone,

el candil frente a la cara.

 

Sin romper lo que venero,

el destino suave avanza,

me invita a mirar profundo,

sin cegarme la esperanza.

 

Asoma lo adormitado,

su sombra me alumbra,

la terneza va reptando,

el respeto sabio encumbra,

y el anhelo, llama asustado.

 

             Isabel Canales (10-2025)

La Recoleta, de Isabel Canales Martínez

 

“La Recoleta”

 

Llegué a Buenos Aires; iba a visitar a unos amigos que trabajaban en el teatro: Darío era dramaturgo y Stella, actriz. Me recogieron en el aeropuerto y, durante el camino, me explicaron: se ausentarían por dos días porque estaban terminando la temporada fuera de Buenos Aires. Llegamos al portal, subimos al piso, me enseñaron la casa, me asignaron una habitación, entregaron las llaves y se marcharon, no sin antes insistir: "Veas lo que veas, sigue tu ritmo como si nada pasara". Me quedaba sola en una casa desconocida, y cierta inseguridad. Salí a dar un paseo por la ciudad. Estaba en La Recoleta, un barrio precioso con parques, librerías y alguna cafetería con restauración. Al volver, llegué cansada, opté por relajarme en el jacuzzi; mientras estaba tumbada, me pareció ver una sombra negra. Asustada, me fui directamente a dormir. Dormí de forma intermitente. Por la mañana me dirigí a la cocina, donde había una bandeja preparada con vajilla y alimentos. Mientras elegía, volví a ver a la figura de negro, una mujer mayor con moño canoso. La inquietud aumentó. Desayuné en el comedor y, de nuevo, sentí su presencia. Terminé de desayunar, me preparé y salí hacia el puerto, a La Boca.

 

A media tarde, regresé al piso. Sonó el teléfono, pero no lo descolgué. Me fui a la habitación a consultar en los mapas mi recorrido. Oí ruidos en la casa. Quedé inmóvil en el sillón, mirando hacia la puerta, sintiendo que alguien estaba detrás, a punto de entrar. Sentí cómo el miedo se apoderaba de mí, cerré con pestillo y me encerré en la habitación a leer, hasta la mañana siguiente. Decidí tratar de ignorar cualquier situación estresante, pero la ansiedad seguía allí: taquicardia, sudoración, una sensación de desasosiego que no me abandonaba.

 

Durante el desayuno en la cocina, ocurrió lo mismo que el día anterior. Intenté no prestarle atención. Sonó el ascensor que daba al pasillo. Escuché a mis amigos, notaron mi nerviosismo, brevemente les informé, fuimos a la cocina; emitieron un nombre y la presencia apareció. La presencia, sin emitir sonido alguno, ayudó a los propietarios, retirando las maletas y se marchó. La presentaron como la mujer del conserje que trabajaba allí. Cogidos por los hombros entre risas, nos fuimos al salón a tomar un café.


Isabel Canales Martínez

Revista Speculum del Club de Letras UCA, números del año 2025.

 










martes, 14 de octubre de 2025

AQUELLA NOCHE

 

AQUELLA NOCHE

Francisco Herrera López

 

      Quizás no supo lo que hacía, era de noche, o quizás lo llevaba esperando, quería probar si era realmente amor o la llanura del deseo.

     No supo decirse después a ella misma que la mantuvo atada, qué fuerza del destino esperaba, por qué rehuyó acercar su boca a la otra boca que la buscaba para amarla, por qué no humedeció sus labios y los mantuvo quietos, quizás no supo amar.

    Una mano suave, sin apenas rozarla, una débil caricia por toda la cara no sustentaba el amor que deprendía. Trató de sujetarla ella, con tan solo con una palabra. Pero aquella noche no era la noche. Sin saber por qué no era la noche, para calmarse a sí misma tantas veces, se lo dijo, pero la noche no le dejó conciliar el sueño, tal vez esos labios tan cerca la asustaron ¿Era recorrer en la oscuridad sus miedos o desatar una pasión escondida?

       La noche no tuvo piedad con ella, ni con él. La Luna se despidió solitaria, no quiso ser cómplice de su decisión. Él esperaba dormir y no dormía, trató calmar su respiración, pero era como un pequeño volcán donde la lava no aparecía.  Ella tampoco dormía. el sueño no la encontró, sabía que el día siguiente era un misterio como todos los días sin salvación, y que las huellas del día anterior serian un fuego o una  llama sin apagar o peor, una tragedia sin sangre. Tal vez alguna vez se arrepintió, pero aquel deseo jamás volvió a  encontrarlos.

LAS PALABRAS TIENEN CALLES

 LAS PALABRAS TIENEN CALLES

                                             Francisco Herrera López

Ayer no lo creía,

pero sí, tienen las palabras calles,

quizás sin números, como el amor.

Nadie dice te amo en el veintisiete,

pero entiéndeme, sigo sin llamar o clamar…

La palabra es consecuente y rara a la vez

no tiene una guía, a veces labios que engañan

y quieres creer lo que quieres creer

para no irse de vacío y sin consuelo.

 

Leí a Rosales, Luis, y me convencí:

las palabras son calles interminables

que habitamos sin dejar aliento,

vamos pisando lentamente, mascando sonidos,

a veces no le hacemos caso y nos reímos,

quedan perennes y desconsoladas,

se llevan a los incrédulos a pasear en ellas.

Como no tienen nada que decir, las dejan blanqueadas, vírgenes,

ay, de aquellos que se van a las tumbas sin saliva

porque dejaron huérfanos sus labios

y no encontraron la dulzura de la calle del amor

o quizás del desconsuelo o la amargura.

Todo ello va unido a la palabra y sus correspondientes calles,

nos agarramos a cada paso y a cada palabra para remediarnos,

para unir sentimientos y navegar sin destinos.

Así seremos felices y podremos convertir los silencios,

los tristes silencios en recovecos del alma.

Somos perecederos y eso nos importa

sí caemos en la cuenta de que solo vivimos una vez.

 

FHL, mayo 25

lunes, 18 de agosto de 2025

¡Un instante único!

Cuando estás centrado en la vida

en su cotidianidad, en la dedicación,

que supone el vivir y el cuidar,

su comprensión, el estudio y la entrega,

el esfuerzo que conlleva la atención.

 

¡No eres consciente de lo que estás construyendo!

 

Solo después de un largo tiempo, en un instante,

con una sola visión en tecnicolor, ves.

 

Estás en estado retrospectivo inconsciente,

viendo claramente tu corto espacio de vida,

que supone tu existencia en esos años,

sí presente estás en los que tienes cuando lo ves.

 

La multiplicación de imágenes es tridimensional.

Te ayuda a ser consciente, te hace levitar, ausentarte,

verlo desde una perspectiva caleidoscópica.

 

Viajas entre las alas de un alazán, por tu vida.

Un instante inconsciente, vibrante, efímero y volátil es.

Están todos los detalles, todo te es familiar, lo recuerdas,

lo sientes, te cargas de emoción y de agradecimiento.

 


Isabel Canales, agosto, 2025

martes, 10 de junio de 2025

Nanorrelatos

 

I

El Ángel

 

Caminábamos tranquilamente entre jaras y matojos; la resina se pegaba a nuestras perneras, mientras los caballos descansaban, aliviados de nuestro peso. Llegamos a un arroyo de montaña, un lugar perfecto para que los animales bebieran; junto a una explanada que salía del pinar, nos sentamos a reponer fuerzas. Fue entonces cuando escuchamos un relámpago y vimos emerger una figura esbelta, rodeada de luz, sobre un fuego de tono anacarado con olor a azufre. Era un ángel. Salió batiendo sus alas y, en un instante, nos aplastó a todos. Los caballos relinchaban y trataban de huir.

 


II

El Baño

 

Cuando llegamos al hotel, nos dirigimos a la ducha. Curiosamente, estaba alicatada con azulejos blancos y, entre ellos, surgían moldes de mampostería que formaban espejos de cuerpo entero. Nos dimos cuenta de que los espejos no solo reflejaban nuestra imagen, sino que nos imitaban y nos corregían, tanto en nuestra postura como en lo que decíamos. Fue un momento insólito y algo aterrador estar a solas con ellos. Por precaución, decidimos dejar la puerta del cuarto de baño abierta, ya que la situación nos producía cierta inseguridad. Y no éramos los únicos que se sentían así


                                                                                                                                              III

El Cambio

¡Qué fácil es cambiar nuestro bordado, sin cambiar de bastidor, solo la tela! Así es en nuestra huella mnésica.

 

IV

El Agua

 

"Todos venimos del líquido amniótico, del agua del embarazo". El agua es nuestro medio; fuimos anfibios, de la mórula (huevo),  a la larva (renacuajo), esta es nuestra etapa acuática en donde más nos desarrollamos, las branquias y la cola serán nuestras patas y pulmones.

                                                        

                   © Isabel Canales

miércoles, 30 de abril de 2025

LA SOLEDAD DE LOS LIBROS

 

LA SOLEDAD DE LOS LIBROS

Francisco Herrera López

 

      Aquellos libros que duermen en estantes quietos, callados, contienen sabiduría, tanta, que solo conseguimos asimilar una mínima parte, por mucho que leamos.

     Me emocionan las palabras desconocidas y necesarias, y me pregunto: ¿Cuánto han debido de leer y cuántas horas le han dedicado a la lectura?

    Así que cada vez que abro o leo un libro de mis admirados poetas y escritores, recibo de ellos dones de sabiduría que me envuelven como una espuma invisible de gozo inimaginable.

    Casi todos se marcharon sin decir adiós, y pocos disfrutaron las mieles de su creatividad, y salvo contadas excepciones caen en el olvido a pesar de una reconocida e importante calidad expresiva. Pienso que tal vez pueden ser “resucitados” ocasionalmente, cuando algún medio o estamento los rescate en determinados aniversarios, como el de sus nacimientos o muertes.

   Sus herencias, como un legado, han llegado hasta mi y a miles de personas que cultivan y leen libros editados décadas pasadas. Hoy son los libros actuales y nueva aparición los que acaparan a bienvenidos lectores.

    Esos “olvidados” libros son para mí como admirados amigos o conocidos y plasmo mi humilde agradecimiento a tantos intelectuales literarios, que cada día visito en mi biblioteca y les doy los “buenos días” y no es para menos ¿No creen? 

 

 

23 abril, Día del libro

viernes, 21 de marzo de 2025

Presagio-caligrama

 

Presagio


Vetusta es la rama que me sostiene, aunque se cimbree,

al regreso del vuelo diario en busca de alimento,

cuando casi no quedan granos después de la siega,

una vez recogidas las mieses en su ciclo temporal,

de otear los campos hasta extenuarme y embolarme.


Acógeme libre, en movimiento, sin dudar un instante,

aunque no pueda mi pituitaria percibir los olores

tardíos e inesperados, los vivo; los aromas ascienden,

se tornan más sensibles desde arriba, llegan vibrando;

mi cuerpo se contorsiona para identificarlos, percatarme.

 

A las aves que no vuelan entretienen sin abrumarlos,

apenas sin consciencia, de conciencia estéril y yerma,

lentamente, sacudidos por la inercia, los mueven;

forman parte de la utilería de la vida, ufanos están.

 

Tiempos repletos de ocasiones confusas, deliberadas,

carentes, aunque ausentes, son virtuales y expandidas;

cuando despiertes, verás lo que te has perdido sin saber.

Creías estar alerta y expectante, a pesar de estar durmiente;

no cabe explicación a tu ceguera; te cubría un velo, quizás.

Solo el que busca tendrá, el que quiera ver, verá.

 


                                Isabel Canales

miércoles, 19 de marzo de 2025

VUELVO

 

VUELVO

Francisco Herrera López

 

Vuelvo a Granada

como vuelvo siempre y noto su vacío

inexplicable vacío, como el tiempo

es como una herida eterna

donde no hay sutura posible,

como una invisible trinchera

sin soldados que la expliquen.

Vuelvo con el vacío

en calles sin sus versos,

quizás Antonio Carvajal los guarde

o en el atardecer de la Alhambra.

Vuelvo como las golondrinas en primavera

buscando sus nidos,

yo encuentro el vacío de sus ojos,

nadie lo explica, ni sus calles,

es de esos vacíos eternos

como ese vacío también

de “En un lugar de cuyo nombre no quiero

acordarme”

viernes, 7 de marzo de 2025

SIN TRISTEZAS

Sentándose a escribir todas las mañanas como se llega a ser escritor. Aquellos que no lo hacen siempre serán aficionados. 

                                                                        GERAD BRENAN

SIN TRISTEZAS

                         A mi  querido amigo Cristóbal

 Francisco Herrera López                  


Nadie te espera, estás solo, aunque te engañes, aunque lo creas

estás solo, tú ayer y tú hoy y también el mañana,

tus pensamientos, tesoro íntimo y sabio.

 

Mires por donde mires, estás solo

como vías de trenes olvidadas,

como esas piedras calladas que pisas

con menos fuerzas y no lo ignoras.

Sabes que el reloj— maldito reloj— corroe,

tratas de disimularlo

con una capa de barniz cada mañana

o con cierta indiferencia hacia ti mismo.

 

Lo sabes, quedamos en el olvido, que más da

entierro, misa, tres días, dos amigos ¡qué bueno era!

y si te vi, no me acuerdo ¡somos así todos!

esto y mucho más y lo sabemos.

 

Solo nos queda escribir

tanto como nos permita el tiempo

sin vanidad ni reconocimientos ¡para qué!,

nadie nos puede impedir escribir,

llevar esa llama — antes volcán— al papel

o a los demás,

como hace cada día nuestro querido José Antonio.

 

 

10 de Enero, 2025

 

 

  

martes, 4 de marzo de 2025

SURGIR DE LAS CENIZAS

 

   SURGIR DE LAS CENIZAS 

Ramón J.S. Valle Peña, D. Ramón María del Valle-Inclán


Entre ideas adversas creciste, mamaste del matriarcal abolengo, respiraste el liberalismo poético de tu patriarca aciago.  Las normas establecidas ignorabas. Una vida bohemia cargada de penurias, quisiste llevar, lo hiciste. Aunque la imagen ofrecida de la que hacías gala en superficie, para así, desmentir los detrimentos, era una contradicción. Y así, tu existir.

  Los reconocimientos no faltaron a lo largo de los años, en pintura y estética, una autoridad con cátedra en Bellas Artes. Tu conocimiento aportaste en academias, ateneos, un sinfín. Casi todos los géneros literarios, trabajaste. La crítica literaria no solía favorecerte y a pesar de las nefastas opiniones publicadas sobre ti, continuaste con esfuerzo, siendo fiel a tus cambiantes ideales. Resurgías de tus propias cenizas.

    Aficionado a las tertulias matritenses, en donde, el intercambio de ideas novedosas y posibles, con carga de realismo y crítica social, que habían permanecido aletargadas en el rescoldo de la vida, ahora, bullían en ellas, eran aplaudidas, había intercambio, afloraban.

   Gran glosario de obras realizaste, con aversión académica incluida, un nuevo género creaste, “el Esperpento”, lo definiste, como una moderna concepción de la tragedia”. Cargado de realismo por la decadencia existente en una España sin valores, sin trabajo, sin ingenio, sin arte. Donde la degradación política y su amarga distorsión social, hacían surgir la crítica. Eran aguas conocidas, reflejabas sus paisajes, orillas, hasta sus barcas varadas y encalladas. ¡Todo ha quedado escrito!


                    Isabel Canales

                       

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