Club de Letras UCA (Cádiz, Jerez de la Frontera y Algeciras)
Director: Profesor de la UCA Dr. José Antonio Hernández Guerrero
Coordinación del blog:
Antonio Díaz González
Ramón Luque Sánchez

Contacto y envío de textos:
clubdeletras.uca@gmail.com


martes, 23 de enero de 2018

Breves y fugaces

Breves y fugaces

Encontré bajo mi lecho al demonio atrapado en una botella, en una botella color verdusco que tenía  forma obscena y grotesca. Con las manos atrás daba vueltas y vueltas y se lamentaba de su encierro. No sé quién lo condenó a vivir allí.
  “No entiendo cómo diablos vine a parar acá”.

Pero de pronto, una nube gigantesca nos envolvió con un manto de esperanza, y él se echó a dormir el sueño de la infamia,  por un  millón de millones... y yo, de inmediato, me puse a escribir signos y símbolos sobre la botella.
La botella continúa plácida bajo mi lecho.
*
 Mi juicio final no durará un día, ni ocurrirá cuando yo muera. Mi juicio final es un tribunal en sesión permanente en el cual yo soy el reo, el Fiscal, el señor Juez, el Honorable Jurado y el cruel verdugo.

Mi juicio final se celebra en este instante y en silencio. El Juicio final soy yo.
*
Hambruna
Del pecho le brotaron matas de maíz. Eran para alimentar al gentío. Del mismo modo, le brotó la tierra para esparcir en el mar.
 Pero los hombres alardearon de ser gigantes y las plantitas se devastaron, se pudrieron cuando apenas nacían. Los agricultores se sintieron traicionados por aquel pecho que ahora germinaba plantas marchitas. En seguida vinieron las lágrimas, las hambrunas y las tristezas. Y comenzó la revuelta.
*
La verdad y la razón viven y existen en disputa eterna, la una diciendo que tiene la verdad y la otra diciendo que tiene la razón.


*
En el país de los diminutos, los ciudadanos guiados por su rey se fueron a la guerra. Consideraban que por ser dueños de la verdad eran libres, libres para esclavizar a otros.
También consideraban que la comodidad era sinónimo de felicidad.

Pregonaban a los cuatro vientos que la ritualidad era espiritualidad.
Además del poder y la riqueza que ostentaban pretendían rebalsar sus arcas a costa del hurto de bienes.
Del mismo modo imponían a los pueblos que invadían, la creencia en un dios embustero y falible, así como lo eran ellos.
*
Puedo ser traicionado,  ser entregado al enemigo, pero mi naturaleza nunca podrá ser traicionada.
De la ternura, al menos una fibra…

*

Si alguna vez se le ocurre poner los pies sobre la tierra, no olvide quitarse los zapatos.
*
El problema de vivir en paz con dios y con el diablo, es que tarde o temprano, cualquiera de los dos, romperá las reglas del pacto.

      Edgardo Benítez

No hay comentarios:

Las opiniones vertidas en las publicaciones de este blog son responsabilidad exclusiva de cada firmante.